viernes, 16 de octubre de 2009

Poesía




Veo pasar el autobús,
que me hecho a patadas,
y mientras veo como se apaga la luz,
que me tuvo engañada.

En mi asiento,
sentada a la espera,
pensé que todo era perfecto,
y que nada me haría llorar.

Fui una ilusa y tonta,
al pensar que todo era cierto,
fui una idiota,
que ahora tiene un corazón roto.

Debí de darme cuenta,
que nada podría suceder,
tal vez porque no estoy a tu altura,
y no soy bella y tampoco te puedo satisfacer.

Se que lo mejor es odiarte,
y olvidar lo que sentí,
pero solo puedo quererte,
como la primera vez que te vi.

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